¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis? Hoy os traigo una reseña muy especial, básicamente porque la historia me ha enamorado de principio a fin. Y desde aquí, le vuelvo a dar las felicidades a Selene por crear una historia de esas que no se olvidan. No voy a explayarme demasiado (o eso espero), porque es mucho lo que se ha dicho de este libro y poco lo que puedo contaros ya. Han sido los mejores 17€ invertidos del mes de marzo *__*
Ficha Técnica:
Título: Los días que nos separan
Autores: Laia Soler
Editorial: Plataforma Neo
Encuadernación: Rústica con solapas
Nº Páginas: 416
Precio: 17€
ISBN: 978-84-15750-23-9
Lee las primeras páginas: pinchando AQUÍ
Autores: Laia Soler
Editorial: Plataforma Neo
Encuadernación: Rústica con solapas
Nº Páginas: 416
Precio: 17€
ISBN: 978-84-15750-23-9
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Sinopsis de la contraportada:
Abril está obsesionada con sus sueños. Desde que se cruzó con ese desconocido en la biblioteca, él se le aparece cada vez que se queda dormida. En su mundo onírico, el chico es Víctor, un burgués de la Barcelona de 1914, y ella... Ella ni siquiera es ella misma, sino Marina, una obrera que vive en el mismo edificio que Víctor.
Mientras la historia de los dos jóvenes del pasado avanza noche tras noche, Abril lucha por mantenerse al margen de las emociones de Marina e intenta descubrir qué significan esos sueños.
Opinión Personal (sin spoilers):
La historia da comienzo cuando Abril, una estudiante universitaria, se dirige a la biblioteca para sacar el ejemplar de Peter Pan en los Jardines de Kensington y Peter Pan y Wendy. Allí se encontrará por primera vez con Leo, un chico que parece buscar el mismo libro que ella. Desde el momento en el que sus miradas se cruzan y sus manos se tocan, algo cambia en la vida de Abril, que comienza a soñar con él cada vez que se queda dormida. En sus sueños es trasladada al pasado, a 1914, y ella no es ella misma, sino Marina, una joven de familia humilde que trabaja de niñera en la casa de la familia de Víctor Altarriba, un señorito de buena familia idéntico al chico de la biblioteca.
A partir de ese breve encuentro, la historia avanza intercalando capítulos del presente (con una narración en tercera persona desde el punto de vista de Abril en su gran mayoría) con sueños del pasado (narrados en primera persona desde el punto de vista de Marina). De esta manera, iremos viviendo dos vidas que se entrelazan, caminaremos por las mismas calles de Barcelona en presente y pasado, y nos fundiremos en dos realidades distintas pero con un nexo en común.
Me ha gustado mucho Marina, una joven con los pies en la tierra y con un carácter indomable. Es una chica trabajadora, que adora a su familia y se desvive por ellos, a pesar de que sus padres no le pongan las cosas demasiado fáciles y que la situación familiar, en general, sea muy inestable. Eran otros tiempos y, aunque deseaba con todas sus fuerzas rebelarse, vivir una vida mejor que la que se había visto obligada a seguir, sigue siendo una mujer sin recursos. Marina es pobre sí y, aunque en ocasiones se vea obligada a tragarse su orgullo, su alma es algo que no piensa entregarle a casi nadie. Es una chica que sabe dónde está su lugar y lo acepta, lo respeta. Aunque está claro que, en ocasiones, la vida te pone delante pruebas que no esperas y te ves obligada a correr riesgos que no habías previsto.
En cuanto a Víctor (suspiro), ¿qué puedo decir de él? (más suspiros). Me ha fascinado por no ser el típico protagonista. Aquí él es el rebelde, el que lucha con uñas y dientes por lo que quiere, que no se deja amedrentar a pesar de tenerlo todo en su contra. Su vida es suya, él es el único que puede gobernar en ella. Sí, él y Marina chocarán desde el principio, se detestarán incluso, pero ya sabemos que los polos opuestos se atraen irremediablemente.
Cita del libro:
-Debería vigilar por dónde va, podría haberme hecho daño –dice.
-Si una niña de tres años puede hacerte daño, tienes un problema de debilidad, amigo –bufó, molesta por el tono de prepotencia de su voz. Dejo a Carme en el suelo, la cojo de la mano y me alejo de él. Ese tipo de gente no merece que gaste mi aliento con ellos.
-Impertinente.
-Encantada. Yo me llamo Marina. –Me río mientras empiezo a subir las ostentosas escaleras.
Decir que la relación es preciosa es quedarse corto, de esas relaciones que van dando pasos lentos pero seguros. Ni siquiera te das cuenta de cuando pasan de odiarse a sentir algo mucho más especial. De repente están ahí, mirándose como si solo existiera ese momento, demostrándose con simples gestos unos sentimientos que poco a poco se vuelven cada vez más firmes y desgarradores. Y ahora mismo parezco una tonta, porque se me saltan las lágrimas mientras describo lo que me hizo sentir esta parejita. Son adorables, tiernos, ingeniosos, románticos, increíbles. La relación es pura magia, como nacida del polvo de hadas. Y es que se nota que la autora puso todo su corazón para cocerla, con sentimientos, encanto y una pizca de magia como principales ingredientes.
Cita del libro:
-¿Y si dentro de un tiempo te das cuenta de que no soy lo que querías?
-¿Y si dentro de un tiempo la luna se descuelga y nos cae sobre la cabeza?
En cuanto a Abril, la chica del presente, he de reconocer que su historia me ha gustado mucho, especialmente esas citas improvisadas, y que parece que nunca llegan a nada, con el misterioso chico de la biblioteca, ese que tiene el mismo rostro que el Víctor del pasado. Mantendrán una especie de relación epistolar que me ha parecido igual de preciosa que el resto de la novela.
Cita del libro:
¿Sabes? No sabía si venir. Quiero decir, míranos… parecemos tontos, tú ahí, yo aquí, los dos comunicándonos con cartas cuando podríamos hacerlo cara a cara. Y sin embargo, curiosamente, no me siento para nada estúpido. Supongo que tú tampoco, si sigues aquí. El otro día, en la plaza, creí de veras que ibas a acercarte. Juro que quería que lo hicieras. No sé qué me pasó. Fue una reacción… Da igual. Tú tendrás tus razones para mantener las distancias, como yo tengo las mías. No es el momento ni el lugar para hablar de eso.
No voy a contar nada más, porque ya me he extendido lo suficiente (¡y mira que no quería!^^U). Tampoco me detendré a contar nada sobre los personajes secundarios, porque lo principal ya lo he mencionado y lo demás es mejor que lo descubráis por vosotros mismos. Solo decir que cada personaje tiene su razón de ser, aunque algunos estén mejor perfilados que otros (Mario y Héctor me han encantado, como no *__*).
Me habían comentado que la ambientación de la novela no estaba a la altura, pero en este sentido no tengo ninguna queja, es más, me ha parecido más que perfecta. Es una historia de amor ambientada en dos épocas, y la autora se ha documentado lo suficiente como para hacernos un acertado recorrido por distintas calles de la Barcelona de 1914 y la actual, enriqueciendo la historia con detallitos muy cucos, como el paseo por las atracciones del Saturno Parque. En este sentido me he quedado más que satisfecha. Es curioso, porque para mí el fallo principal lo tiene precisamente la parte del presente. Es cierto que disfruté como una niña pequeña de todas las escenas del pasado, y podéis llamarme rara, pero yo estaba deseando que llegaran las escenas del presente. Quería llegar a Leo, a esos encuentros donde una mirada vale más que mil palabras pronunciadas, esas notas dejadas en cualquier lugar donde muestran parte de sus almas. Me moría por llegar a ellas, y suspiraba como una tonta con estos encuentros furtivos.
Y ahí está, desde mi punto de vista, el principal fallo de la novela: Leo. Conocemos a Marina y a Víctor, los dos jóvenes de distinta clase social enamorados en el pasado. Conocemos a Abril, una estudiante universitaria con problemas familiares y unos sueños que empiezan a obsesionarla hasta límites insospechados. Pero, ¿y qué pasa con Leo? Las cartas que este chico le escribe a Abril me hacían babear, necesitaba saber más de él, llegar a conocerlo un poco mejor, pero todo su yo se queda en meras pinceladas. Se le da demasiada importancia a, por ejemplo, los problemas familiares de Abril, que luego no terminan de explotarse demasiado bien, pero la vida de Leo continúa siendo un misterio para los lectores.
Hay otros fallitos más, como lo mucho que llegan a exponerse Víctor y Marina en el pasado, dadas las circunstancias que estaban viviendo, que no me cuadra demasiado con la personalidad de ella (porque Víctor es Víctor, xD). No puedo explicarlo mejor sin entrar en spoilers, pero seguro que aquel que lo haya leído comprenderá lo que quiero decir. Y por último, una escena del final (en el presente), que aunque fue muy divertida, también me pareció un poco sacada de la manga. En fin, que no es un libro perfecto (y por esos fallitos no le doy más nota), pero es tan bonito que se lo perdonas todo.
En cuanto al final de la novela, aunque previsible, no deja de ser un final precioso y emotivo, de esos finales que te arrancan unas lágrimas mezcladas de tristeza y alegría. No podía terminar de otra manera. Y, como fan incondicional de Peter Pan, me ha encantado el homenaje a Barrie que impregna toda la historia.
Los días que nos separan es una novela escrita con mucho mimo, con una narración muy cuidada y un trasfondo embriagador. Una historia de amor de las que dejan huella, que habla de segundas oportunidades, de sentimientos que permanecen indelebles al transcurso del tiempo. La vida es un suspiro, pero está bien pensar que nuestros sentimientos permanecen en alguna parte, inalterables, y que esa es la huella que dejamos en este mundo.
| 8,5/10 | Una historia maravillosa, escrita con mucho mimo, y con una historia de amor de las que nunca se olvidan. |
¿Lo habéis leído o queréis hacerlo? ¿Os ha enamorado tanto como a mí?

